Una luchadora por l

Desde el 2008, esta asociación busca ayuda económica para personas con discapacidad, sus voluntarios acompañan a las personas que así lo requieran a sus citas médicas, reparan equipos médicos como sillas de ruedas y buscan constantemente una vida plena y saludable para sus beneficiados.

“En un pequeño pueblito de Toledo, una ciudad vecina, había un adolescente con una enfermedad que no le permitía moverse. Según el Ministerio de la Seguridad Social, esa enfermedad no es incapacitante, por lo que al joven no le corresponde ayuda social. ADEA consiguió una silla de ruedas eléctrica para el joven, lo que le ha permitido moverse sin ayuda y poder tener cierta independencia. La sensación que tuve cuando vimos al chico pasar de la silla manual, que empujaba su madre, a la nueva silla, es algo que no se paga ni con todo el oro del mundo”, afirmó Cristina.

Cristina siempre ha sentido que las personas que tienen una discapacidad deberían tener las mismas oportunidades que cualquiera de nosotros, es por eso que cada vez que logra reunir fondos para la asociación y se ven los resultados, el éxito y la satisfacción crece en ella.

“Si alguna vez has ayudado a alguien que realmente lo necesita, ya sabes cómo se siente. Si no, y si crees que la vida debe ser algo más que comer, dormir, trabajar y divertirte, si quieres sentirte vivo de verdad, prueba, aunque sea una sola vez, a hacer algún trabajo voluntario para alguien más desfavorecido. Conocerás el mundo desde otro punto de vista”.

Pequeñas asociaciones como ADEA realizan labor voluntaria a favor de la igualdad entre las personas. Todos tenemos siempre algo que aportar. ¡Colabora con ellas para hacer un mundo mejor!

 

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