
Dice el refran que eres lo que comes, pero a mi me parec un tanto "rigido".
Comemos mentalmente ideas, que proyectamos, analizamos y decidimos ponerlas en practica. Nuestra mente se aliementa ... digerimos emociones satisfactorias y nos hacen sentirnos muy felices y fracasos que nos dañan, preocupaciones que no nos permiten a veces ni dormir , y placeres y alegrias de la vida que nos hacen sentinos pletoricos de fuerza... eso son alimentos de nuestras emociones, y finalmente ingerimos por la boca una serie de productos que nuestro organismo debe transformar en otro tipo de energia para el buen funcionamiento de nuestra maquinaria... y eso es comida. El hombre esta compuesto de mente y cuerpo asi que decir que somos aquello que comemos, me parece un tanto disparatado , ¿o es que los vegetariamos son rumiantes ?...no ¿verdad ? pues los demás tampoco son carnivoros..
Comida y Emociones
La comida y las emociones son un plato combinado en el que puede tener muchas cosas, pero no siempre está bien equilibrado.
Muchas personas utilizan la comida como un aislante emocional, para protegerse de los problemas o para superar el dolor que puede producir llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones. De esta forma, mantener la boca en movimiento saboreando alimentos y deglutiendolos, a llega a convertirse en nuestro refugio como fuente de "compensacion", y acudimos a ella siempre que estamos a punto de venirnos abajo, traansformando el placer original en adicción como forma de escapismo igual que el tabaco el alcohol o el chatear.
Cualquier cosa es buena antes de afrontar la realidad que tanto nos disgusta..
Por consiguiente, no podemos dejar este problema de lado, necesario encontrar el posible origen y atajarlo antes que sea demasiado tarde.
Tenemos el otro extremo en las personas que se niegan el derecho a comer para intentar alcanzar un ideal de belleza, que no es otra cosa que otro tipo de insatisfacción y falta de autoestima, es una manifestación disfrazada de falta de valoración personal.
En estos casos, comer se convierte en algo ilícito y clandestino, como el merecer la vida, el amor, la aceptación de los demás, es tambien una cota inalcanzable para estas personas aunque no lo aparenten.
Y se empieza a vivir una mentira, a comer de una forma en público dando la imagen de ser adaptado socialmente, pero surje el castigo implacable, en su soledad.Se llega a pensar que la gente se horrorizaría si supieran lo que somos capaces de comer y que si nos conocieran no nos querrían; no somos merecedores del amor.
Desde pequeños nos han inculcado la idea del alimento como alivio al dolor; por ejemplo, si nos caíamos y llorábamos nos hacían callar con la promesa de darnos un caramelo, nos mentalizaban a que para estar sanos, crecer, y ser fuertes, debiamos comer mucho, y por consiguiente para nosotros comer era el precio de nuestro merito.
En cualquier caso, parece ser que esta respuesta tiene una base fisiológica, ya que diversos estudios han demostrado que la adicción a los alimentos está vinculada a la liberación en el cerebro de una sustancia llamada beta-endorfina, capaz de aliviar temporalmente el dolor y la tensión.
Sin embargo, conviene aclarar, que esto es un efecto inmediato, que desaparece pronto, ya que es evidente, que el alimento no puede llenar los espacios vacíos y dolorosos de nuestra existencia por más que lo intentemos.
Las Consecuencias de los habitos
Esta costumbre de escapar a través de los excesos de comida va minando nuestra salud mental y física.
Se suele pasar del sobrepeso a la delgadez en breves periodos de tiempo y, además, el comer sin medida lo hacemos, sin apenas masticar, deglutiendo mas que saborenado, lo que suele repercutir en una mala digestión, dificultades de concentración, irritabilidad, cambios de humor, etc.
A quienes afecta
Existen también, personalidades que son más propensas a este tipo de conductas, como las personas perfeccionistas, con baja autoestima, inseguras, con baja tolerancia a la frustración, y sobre todo, con niveles de ansiedad elevados.
¿Como librarse de la adicción a la comida?
En primer lugar es necesario comer siempre que se tenga hambre hasta dejar de tenerla.
Pero, hay que tener muy claro qué significa tener hambre y no confundirlo con hambre desproporcionada, con angustia o ansiedad.
Se puede realizar el siguiente ejercicio: en un cuadro anota qué comes, cuándo comes y si tenías hambre o no antes de comer.
La importancia de este cuadro está en que revela como son realmente tus hábitos alimentarios, y no como te los imaginas.
Además te demuestra lo fácil que es engañarse con respecto a la comida.
Es necesario tomar las medidas adecuadas, para darle a la comida la importancia que realmente tiene y no utilizarla mientras se ve la televisión, se escucha la radio, etc.
Es muy importante aprender a identificar las situaciones que sabemos nos producen ansiedad. Si tenemos controladas estas situaciones, nos resultará más fácil prevenir los atracones de comida.
Para ello se pueden buscar actividades alternativas que nos permitan superar estos momentos sin necesidad de recurrir a la comida. Una buena idea es tener siempre fruta o algún fruto seco al alcance.
Por último es muy importante tener una buena relación con el propio cuerpo y aprender a aceptarnos como somos.
La falta de autoestima puede empujarnos a darnos esos atracones de comida, y después para contrarrestar lo que hemos hecho lo castigamos con duras dietas y con sesiones agotadoras de gimnasio.
Adelgaza con tu cabeza
Lo difícil, a veces, no es sólo adelgazar sino mantener el peso que se ha perdido y no volver a recuperarlo. No debemos confiar en las dietas milagrosas que hacen perder peso en poco tiempo y que fuerzan el metabolismo. Perder peso con eficacia sólo depende de ti, de tu voluntad y de tu constancia.
Guerra a las Dietas
Para adelgazar no es necesario hacer régimen ni dejar de comer, sino comer de todo con moderación y no llevar una vida demasiado sedentaria. No debemos excluir de nuestra alimentación ningún alimento, pues todos los nutrientes tienen funciones específicas e insustituibles. Lo importante es tener una alimentación equilibrada y hacer que nuestro cuerpo gaste más energía.
El sobrepeso normalmente se debe a que comemos más de lo que nuestro organismo necesita, a una vida sedentaria y una alimentación inadecuada. No se trata de hacer dietas que nos hagan pasar hambre o privarnos continuamente de alimentos que nos gusten, sino de saber comer con moderación, hacer un mínimo de ejercicio físico a la semana y corregir hábitos alimentarios inadecuados, controlando el tipo de alimentación y evitando comer por ansiedad o para tranquilizarnos.
Para adelgazar con eficacia es necesario planteárselo a largo plazo, de esta forma se lograrán mejores resultados y será más fácil mantener los kilos que se han conseguido reducir. Cuando una persona desea adelgazar, es fundamental estar totalmente convencido de que lo desea y tener una actitud positiva.
2. Rechazo a las dietas yo-yo
Las dietas drásticas que hacen perder peso en poco tiempo son peligrosas para el metabolismo y producen en quienes las realizan sensaciones de fracaso, frustración y ansiedad.
Son regímenes bajos en calorías que requieren un gran esfuerzo durante un periodo corto de tiempo, pero no son eficaces porque cuando se abandona la dieta se recupera rápidamente el peso perdido. Es lo que se conoce como efecto yo-yo.
Las dietas yo-yo producen fluctuaciones repetidas de peso. Una vez que se ha vuelto a recuperar lo que se había perdido, se vuelve a empezar con la dieta, hasta que quien la realiza se da por vencido por no lograr mantener el peso, sintiéndose culpable por ello.
Estas dietas producen una pérdida de la autoestima y pueden ocasiones depresiones y problemas de ansiedad.
A veces tenemos el deseo de comer sin tener hambre. Nos creamos este hábito cuando estamos nerviosos, cuando sentimos ansiedad o incluso por aburrimiento. Convertimos la comida en nuestro refugio y acudimos a ella a la menor contrariedad, llegando incluso a crearnos cierta dependencia. Podemos decir que nos hacemos adictos a ella.
Una de las razones por las que comemos compulsivamente es por aburrimiento o por insatisfacción, al tener una vida vacía y sin motivaciones. Es una cuestión mental, nos creamos el hábito de comer como descarga de nuestras emociones e inconscientemente establecemos un vínculo entre la comida y las emociones.
Con esto, lo único que conseguimos es comer compulsivamente, sin horario y sin medida. Esto afectará a nuestra salud mental y física, pasando de la delgadez al sobrepeso en cortos periodos de tiempo. Se pierde la noción de "hambre" como necesidad física y se confunde con ganas de comer, ansiedad o hambre desproporcionada.
Trata de salir de esta situación y no te refugies en la comida para aislarte de tus problemas.
Intenta identificar qué situaciones son las que te producen esa ansiedad que intentas aliviar comiendo.
Busca alguna alternativa que te permita superarla sin recurrir a la comida.
Cómo perder peso eficazmente
Perder peso sólo depende de ti, no busques la solución en dietas milagrosas ni lo planifiques a corto plazo. Con moderación, paciencia y constancia lo lograrás. Veamos algunas sugerencias:
Aprende a comer bien. Llevar una dieta equilibrada y tener buenos hábitos alimenticios es necesario para perder peso. Busca tiempo para cocinar y evita los precocinados y las llamadas comidas rápidas, suelen ser muy altas en grasas.
No evites ninguna comida pensando que así reducirás peso, tan sólo conseguirás llegar a la mesa con tanta hambre que comerás más de lo habitual. Lo recomendable son tres comidas fuertes y a media mañana y a media tarde tomar un tentempié.
Fíjate metas realistas y alcanzables. No te fijes metas en un periodo de tiempo corto que no puedas lograr, ni pretendas tener un peso por debajo de tu constitución, será imposible mantenerlo. Sé realista y piensa que no se puede ir "contra natura", no debes compararte con modelos de belleza que no sean alcanzables, acéptate y manténte delgada según tu constitución natural.
Practica ejercicio físico. Practicar ejercicio de forma regular contribuye a quemar más calorías. El ejercicio ha de ser moderado (pasear, correr, montar en bicicleta, nadar, etc.) sin esfuerzos excesivos que nos deje totalmente agotados. No hay que preocuparse si al empezar a hacer ejercicio no se pierde peso.
El motivo es que, aunque estamos perdiendo kilos de grasa, también estamos cogiendo músculo.
Ten constancia. Para perder peso y mantenerlo es fundamental ser constantes. Debemos tener voluntad, ser autodisciplinados, saber decir "no" y estar convencidos de que eso es lo que se desea. Estar mentalmente convencido es necesario para lograrlo y superar cualquier esfuerzo.
|